SOBRE MÍ

¡Hola! Soy Nuria.

Me gusta presentarme como Ingeniera Industrial de profesión y productiva por vocación. Y es que, durante los últimos años, no he parado de buscar y probar nuevas herramientas que se adapten a mi ritmo y nivel de productividad deseado en cada momento. Porque sí, me encanta tenerlo todo planificado y organizado.

Pero esto no siempre fue así.

A lo largo de la vida habrás oído hablar de la importancia de organizarte para obtener buenos resultados académicos, para alcanzar tus objetivos profesionales y personales, para conciliar trabajo y familia, para estar en buena forma física…

¿Alguna vez te han explicado cómo hacerlo?


Desde pequeños, nos inculcan que hay que tener una agenda.

Mi primera agenda, y la de la mayoría de las mujeres de la misma quinta, fue la Pascualina. Si no recuerdo mal, por aquel entonces, tenía seis años.

A la Pascualina le siguieron otras agendas, como la diseñada y vendida por el colegio al que asistía, las de Mr. Wonderful en todos los formatos que existían, las de Oxford… y podría seguir nombrando una infinidad de marcas y tamaños de agendas que utilicé hasta los veinticuatro años.

Nunca he sido capaz de acabar una agenda.

¿Qué me pasaba? Siempre me ha gustado organizarme y nunca dejé de hacerlo.

Esas páginas vacías de la agenda no eran días desorganizados, sino que eran reemplazadas por hojas sueltas con listas de tareas sin ningún tipo de orden temporal ni registro de mi progreso.


A los veinticuatro años me incorporé al mundo laboral. Todo cambió.

Después de cuatro años de carrera y dos de máster, conseguí el empleo que siempre había querido y en el que permanezco.

A partir de aquí todo cambió. El ritmo y nivel de productividad no eran tan constantes como a los que estaba acostumbrada en mi etapa escolar y universitaria. Cambié de mis agendas de siempre a planificadores y agendas sin fechas. Incluso me compré la agenda de anillas de Charuca, sin fechas, para motivarme. No había manera… La última vez que hice limpieza en la oficina encontré dos agendas que habían quedado en el olvido en el último cajón.

Me frustraba saber que era una persona ordenada incapaz de organizarse al nivel que yo quería. Seguía construyendo mis días en hojas de papel sueltas.

Por motivos laborales, tuve la oportunidad de asistir a un curso sobre metodologías ágiles.

Esto me hizo pensar: «¿Por qué Google, Apple, Facebook, Zara… utilizan este tipo de metodologías y otras empresas no? ¿No quieren ser más eficientes y funcionales?


La respuesta es clara: «La forma de trabajo de las metodologías ágiles no puede ser asumida por todo tipo de empresa».

¿Esto mismo es lo que me pasaba a mí? ¿Mis necesidades no son compatibles con las agendas?

Descubrí las agendas digitales.

Me puse a buscar por Internet qué herramientas de organización, diferentes a las convencionales, había en el mercado y, no sé muy bien cómo, acabé en Youtube viendo un vídeo sobre agendas digitales.

¿Y si la organización digital era la solución a mi problema?

Diseñé mi propia agenda digital e integré la técnica del Time-Blocking en mi organización diaria. Por fin lo tenía, un sistema que encajaba con mi ritmo y nivel de productividad.

Dejé el papel sólo para actividades que requieren pensar, como estructurar un nuevo Proyecto.


Intenté utilizar el mismo sistema para mi vida personal.

La organización digital me funcionaba perfectamente en el trabajo así que, ¿por qué no aplicarla en mi vida personal? Lo hice y no funcionó.

Antes de irme a dormir, me gusta repasar mi organización diaria, analizar mis logros y fracasos para mejorar la próxima vez que me enfrente a las mismas situaciones. Me pasaba el día frente a las pantalla del ordenador y del móvil y, a la hora de dormir, me costaba conciliar el sueño.

Londres me trajo el Bullet Journal.

Un viaje a Londres hizo que encontrara el libro «El Método Bullet Journal» de Ryder Carroll.

Un sistema que invita a analizar el pasado, ordenar el presente y diseñar el futuro.

Se convirtió en mi pequeño diario de productividad personal.


Actualmente, éste es mi sistema: digital para el trabajo y papel para mi vida personal.

Me gusta decir que tengo un sistema de organización híbrido.

Y digo actualmente porque te garantizo que no será el definitivo.


Si algo he aprendido a lo largo de estos años es que:

  • No hay un sistema de organización infalible.
  • No puedes pretender tener el mismo sistema siempre. El ritmo y nivel de productividad cambiarán a lo largo de tu vida.
  • Hay muchas opciones. Sólo tienes que saber cuándo cambiar y encontrar el sistema que mejor se adapte a tus necesidades.

Quizás ya hayas encontrado tu sistema o quizás te encuentres en la misma situación en la que estaba yo hace unos años.

Sea cual sea tu situación, te invito a quedarte para seguir mejorando nuestra PRODUCTIVIDAD.